4 estrategias contra la influencia negativa del SIMCE en las escuelas

En medio de la euforia de publicación de resultados, compartimos algunas estrategias para luchar contra la influencia negativa del SIMCE en los procesos educativos. El SIMCE siempre ha tenido un objetivo escondido, no publicitado, de mecanismo de control del currículum y como elemento de información de mercado para los usuarios. Es iluso de nuestra parte esperar que las autoridades quienes han validado este sistema tras sucesivos gobiernos lo quiten. Públicamente se señala que es para mejorar la calidad o que es un instrumento de diagnóstico, pero en la práctica la información que arroja es prácticamente inútil para los centros educativos porque solo se entregas medias, por el desfase en la entrega de resultados y porque su interpretación a nivel interno de los centros educativos no aporta información sobre las causas. No aporta nada nuevo que los profesionales ya no sepan a los procesos de reflexión. Desde nuestro punto de vista, el SIMCE es un instrumento perjudicial que motiva una serie de mecanismos encadenados de presión (el sostenedor presiona a directivos, estos a los docentes, estos a los estudiantes y los padres a las escuelas mediante la elección del centro). Estas presiones afectan la calidad de vida de la comunidad educativa. Los motivos para presionarse son más por cuestiones de prestigio del centro o para estar bien valorados en el mercado, en desmedro del buen aprendizaje. Desde el punto de vista del profesorado las motivaciones para ser cómplice suelen ser no perder el trabajo o querer ser considerado buen profesional o conseguir los bonos por rendimiento SIMCE. Estas presiones afectan el clima del centro, las relaciones entre los profesionales de la educación y las relaciones con los estudiantes.  Además las escuelas suelen gastar tiempo valioso en entrenar para este test, quitando el tiempo para la construcción experiencias de aprendizaje activas, más profundas y complejas. El Ministerio gasta gran cantidad de recursos en ejecutar el test cada año.

Desde nuestro punto de vista la estrategia más eficaz para contrarrestar su influencia es resistirse a participar en las dinámicas que promueve:

1. No enseñar ni entrenar para el SIMCE. Enseñar para el test no permite que los estudiantes se preparen para la toma de decisiones en un mundo complejo, dinámico, que requiere creatividad y en donde no suele haber una sola respuesta correcta.

2. No rendirlo. Quedarse en casa el día del test como forma de protesta no es ilegal. También es posible organizar en jornadas de reflexión o salidas a terreno o visitas a museos.

3. Negarse a participar en la difusión de sus resultados. Para que el SIMCE funcione se requiere la complicidad de los actores en la difusión de sus resultados. Negarse a difundir rankings y análisis comparativos que no aportan a la mejora del centro es una estrategia efectiva.

4. Ejercer el pensamiento crítico y profesional visibilizando los efectos negativos, los intereses detrás del test y el uso que hacen los diferentes grupos de influencia de sus resultados.

Desde nuestra visión de la educación abogamos por un empoderamiento de la profesionalidad de las escuelas. Y apoyamos estrategias de mejora que surjan desde los actores y que aporten a construir capacidades sostenibles y contextualizadas en los centros educativos. Estamos en contra de políticas basadas en la desconfianza hacia los profesionales y que quitan poder a los actores de la educación. Las escuelas y liceos pueden crear sus propios instrumentos para evaluar su funcionamiento. Sin duda serán mucho más baratos, contextualizados y útiles porque aportarán información relevante para la mejora. Invitamos a trabajar al Ministerio de Educación en esta dirección.

Para quienes desean ampliar la reflexión, compartimos un interesante artículo que profundiza en la perversa influencia de los sistemas nacionales de evaluación en el currículum: http://www.scielo.org.mx/scielo.php…

Miguel Stuardo Concha es estudiante del Doctorado en Educación en La Universidad Autónoma de Madrid. Ha realizado el Máster en Calidad y Mejora de La Educación (UAM). Es Profesor de Castellano y Comunicación y Licenciado en Educación (UFRO). Investiga sobre asesoramiento educativo, educación y justicia social. Visita su perfil en Research Gate ¿Te gustan las publicaciones de Miguel? Tal vez te interesa financiar su trabajo independiente con una microdonación y hacerlo sostenible. Donar via Mercadopago aquí -O- Donar via Paypal acá

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *